Muchas veces, como me dijo por ahí un muy estimado amigo para mí, la vida da muchas vueltas, que te pueden dejar para arriba o para abajo según sea el caso.
Todos tenemos un punto donde empezamos, todo destino trazado debe partir de un punto en el espacio donde se quiere trazar y seguir su linea. Como todo en la vida tiene un comienzo largo, el apogeo muy corto y la decadencia, la más larga de todas.
Los vientos cambian, de un lado para el otro, pero hay situaciones en que todo lo tira al viento por que se decepciona de mucha gente que creyó que todo le ofrecían era el oro y el moro, pero sólo te dieron la tierra estéril donde siembran ellos.
Pero cuando uno se aferró y plantó las raíces en un terreno que no era del todo propicio y se apegó mucho a un origen que no era legítimo para su persona y le cuesta deshacerse de ello, es muy díficil desapegarse, llega a un punto del bajo fondo donde se desespera y no sabe qué hacer, mientras a su alrededor afuera del pozo la tormenta ruge con sus espantosos gemidos y para otras partes el sol brilla en el esplendor en la flor de la juventud de sus vidas, bien para ellos.
Mientras la lluvia cae en terreno infecundo, las pozas se acumulan, no haciendo brotar flores sino las espinas, los futuros verdugos que atormentaran su destino hasta que aprendan lo que era el point de basse (el punto de lo bajo).

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